El Design Thinking es una herramienta utilizada por numerosas empresas para fomentar la innovación de manera exitosa y lo que propone es dejar de lado las soluciones tradicionales para hacer frente a los problemas o retos con nuevos enfoques y fórmulas que anteriormente no se habían contemplado.

Al ser una metodología centrada en las personas que busca un punto de vista más divergente, el proceso es mucho más abierto, colaborativo y participativo, pues involucra a los usuarios de un producto o servicio y los convierte en actores activos del proceso. Así, los productos y servicios son pensados para el usuario y desde el usuario. El resultado: una experiencia mucho más positiva.

¿Dónde se utiliza? El Design Thinking se aplica en empresas de todos los sectores, además, ayuda a resolver problemas reales de los usuarios y permite identificar el punto débil de un negocio. Incentiva la colaboración a través del brainstorming y la participación activa y también actúa como sondeo de opinión entre el publico objetivo para ofrecer un producto o servicio demandado. El poder del Design Thinking radica en su capacidad de ir más allá de paradigmas existentes, repensando servicios, experiencias y productos.

¿Cómo emplean las empresas el Design thinking?

Al buscar soluciones innovadoras que aumenten el valor de la compañía, se utilizan instrumentos como la empatía, la observación o la experimentación, herramientas que permiten que las empresas puedan tomar sus propias decisiones basándose en las necesidades reales de sus clientes y no solo en datos o estadísticas.

Actualmente, el Design Thinking es considerado como uno de los pilares básicos de numerosas organizaciones, ya que este concepto puede aplicarse de forma eficiente a productos, servicios y procesos. Conozcamos algunos casos de éxito de esta herramienta:

AIRBNB:

La famosa compañía de oferta de alojamientos alrededor del mundo debe su éxito gracias a un proceso de Design Thinking que llevaron a cabo el 2009 al darse cuenta de que su modelo de negocio no era viable, por lo que los fundadores decidieron ponerse en los zapatos de los clientes para conocer sus necesidades. De este modo, pudieron detectar posibles errores y hablaron directamente con sus clientes para descubrir cuáles eran los principales problemas que suponía la plataforma. Gracias a todo su trabajo de investigación, realizaron los cambios hasta llegar a su modelo de negocio actual con el que han conseguido revolucionar el sector del turismo.

ZARA:

Es una de las marcas de retail que aplicó un proceso en el que tenía en cuenta la demanda de las personas de acceder a prendas y diseños de moda a un precio accesible. Trabajan constantemente para mejorar la experiencia del usuario a nivel tecnológico incorporando y testeando plataformas de realidad aumentada para que los clientes puedan probarse las prendas de forma virtual, lo que sin duda será un plus en el nuevo contexto mundial.

APPLE:

Considerada una de las marcas más valiosas del mundo, Apple fue una de las primeras compañías que apostó por el Design Thinking como parte de sus estrategias, logrando unir diseño, tecnología y simplicidad en cada uno de sus productos, con los que han conseguido convertirse en una lovemark.

Como vimos, el impacto del Design Thinking se encuentra alrededor del mundo, desde pequeños emprendimientos hasta grandes empresas. No consiste únicamente en crear nuevas cosas, sino en mejorar los procesos y servicios para adaptarlos a las necesidades de las personas, por ello es importante conocer a los clientes de manera tan completa que podamos empatizar con ellos para entregarles experiencias únicas.

¿Te gustaría probar esta herramienta en tu empresa? ¡Déjanos tus datos y te contamos cómo!